Un estudio internacional concluye que sustituir un automóvil de combustión por uno eléctrico, incluso si es relativamente nuevo, puede generar una reducción importante de emisiones de CO₂ a largo plazo. Un estudio internacional concluye que reemplazar vehículos de combustión por eléctricos desde etapas tempranas puede reducir significativamente las emisiones de carbono. Reemplazar un vehículo de gasolina por uno eléctrico antes de que finalice su vida útil podría representar un mayor beneficio para el clima que mantenerlo en circulación durante años, según una investigación publicada en la revista científica Science, elaborada por especialistas de las universidades de California en Santa Cruz y Santa Bárbara. El estudio evaluó el impacto ambiental de retirar automóviles de combustión e híbridos para sustituirlos por vehículos eléctricos, considerando factores como las emisiones generadas durante la fabricación, el uso de los vehículos, el origen de la electricidad utilizada para la carga y el kilometraje recorrido. Los investigadores analizaron información correspondiente a más de 400 modelos de vehículos, con el propósito de determinar cuál escenario produce una menor cantidad de emisiones de dióxido de carbono a lo largo del ciclo de vida de un automóvil. Los resultados indican que reemplazar un vehículo de gasolina durante su primer año de uso puede reducir hasta en un 58% las emisiones de carbono durante un periodo de 16 años. Si el cambio ocurre en el segundo año, la reducción estimada alcanza el 44%. Además, el estudio concluye que las emisiones generadas durante la fabricación de un vehículo eléctrico se compensan aproximadamente tres años después de comenzar a utilizarlo, gracias a la reducción de gases contaminantes durante su operación. Los investigadores también identificaron situaciones en las que sustituir un vehículo de manera anticipada no representa la mejor alternativa. Entre ellas destacan los vehículos híbridos enchufables, cuya batería incrementa la eficiencia del automóvil, pero cuyo proceso de fabricación y reciclaje también genera un impacto ambiental considerable. Asimismo, el estudio señala que no resulta conveniente reemplazar vehículos de combustión que recorren pocos kilómetros al año, ya que el beneficio ambiental disminuye cuando el uso es limitado. Otro elemento que influye es la fuente de electricidad utilizada para cargar los vehículos eléctricos. En países o regiones donde la generación eléctrica depende principalmente de combustibles fósiles, la reducción de emisiones es menor que en sistemas eléctricos con mayor participación de energías renovables. Una herramienta para enfrentar el cambio climático Los autores consideran que acelerar la transición hacia la movilidad eléctrica puede convertirse en una medida relevante para disminuir las emisiones responsables del cambio climático. Además, plantean que los programas de sustitución de vehículos podrían ampliarse para incluir una mayor cantidad de automóviles de combustión y no únicamente aquellos con mayores niveles de contaminación, con el fin de acelerar la reducción de emisiones a nivel global. Aunque la decisión de cambiar de vehículo depende de factores económicos, de infraestructura y del acceso a la movilidad eléctrica, el estudio concluye que adelantar esa transición puede representar un aporte significativo en la reducción de emisiones de carbono y en los esfuerzos para enfrentar el cambio climático. Kembly Guevara Navegación de entradas Puente de cuatro carriles marcará un nuevo avance en la carretera a San Carlos