La principal vía hacia Limón conmemora casi cuatro décadas de operación, marcada por su impacto económico, desafíos estructurales y relevancia estratégica para el país.

La Ruta 32, también conocida como Autopista Braulio Carrillo, cumple este 2026 su 39 aniversario desde su inauguración en 1987, cuando se habilitó oficialmente la conexión directa entre San José y Limón, atravesando la Cordillera Volcánica Central, en una obra clave para el desarrollo económico y logístico de Costa Rica.
Este proyecto, que había sido un anhelo desde el siglo XIX durante la administración de Braulio Carrillo Colina, tomó forma concreta ante la necesidad urgente de mejorar el acceso hacia el Caribe.
Su desarrollo inició como una carretera rústica en el gobierno de José Joaquín Trejos Fernández y se consolidó durante la administración de Daniel Oduber Quirós, con el impulso del entonces ministro de Obras Públicas y Transportes, Mario Quirós Sasso.
La construcción formal de la vía se extendió entre 1979 y 1987, abarcando 42 kilómetros que atraviesan complejas condiciones geográficas dentro del actual Parque Nacional Braulio Carrillo.
La obra implicó enfrentar una topografía accidentada, lluvias constantes y deslizamientos frecuentes, factores que han marcado su historia operativa hasta la actualidad.
A pesar de estos retos, la Ruta 32 se consolidó como una arteria vital para el comercio, el turismo y la movilidad nacional, facilitando el traslado de mercancías hacia el principal puerto del Caribe costarricense.
Sin embargo, también ha sido objeto de debate por su impacto ambiental y los elevados costos de mantenimiento que demanda.
El costo total de la obra ascendió a ¢2541 millones de colones, incluyendo los recursos asignados en el presupuesto nacional de 1987, reflejando la magnitud de una infraestructura que transformó la dinámica entre el centro del país y la provincia de Limón.
Hoy, a 39 años de su apertura, la Ruta 32 sigue siendo una vía estratégica, especialmente para comunidades como Guápiles, donde su funcionamiento impacta directamente la economía local y la calidad de vida de sus habitantes, en medio de constantes esfuerzos por mejorar su seguridad y capacidad.




