La acción incluye 97 allanamientos en distintos puntos del país y busca desarticular una organización criminal ligada al narcotráfico y legitimación de capitales

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ), en coordinación con el Ministerio Público y otros cuerpos policiales, ejecutó este martes la Operación Riverside, considerada como el operativo más grande en la historia de la institución y del Poder Judicial, con la participación de aproximadamente 1.500 agentes y decenas de recursos desplegados a nivel nacional.

La operación contempla 97 allanamientos en propiedades y 141 estructuras, con apoyo de la Fuerza Pública, Policía de Control Fiscal, Policía Profesional de Migración y policías municipales, en una ofensiva dirigida contra una organización criminal que operaba principalmente en la provincia de Limón.

Según las autoridades, la estructura se dedicaba presuntamente al tráfico internacional y local de drogas, recibiendo cargamentos procedentes de Colombia a través de la costa del Caribe Sur. Posteriormente, la droga era almacenada y distribuida hacia diferentes puntos del territorio nacional.

Las investigaciones vinculan a la organización con Edwin López Vega, alias «Pecho de Rata», quien ya fue extraditado. Sin embargo, los investigadores sostienen que la estructura habría continuado operando bajo la dirección de familiares cercanos y otros colaboradores.

Entre los objetivos intervenidos destacan seis hoteles, cuatro residencias de lujo utilizadas para alquileres mediante plataformas digitales, un restaurante, un gimnasio, un redondel de toros, una cancha de fútbol cinco y varias propiedades vinculadas a actividades ganaderas, donde las autoridades buscan decomisar bienes presuntamente relacionados con legitimación de capitales.

Además, el caso investiga posibles nexos con la organización criminal colombiana conocida como «Los Costeños», señalada por actividades de tráfico internacional de drogas.

Como parte del operativo, las autoridades esperan concretar la captura de decenas de sospechosos. Entre ellos figuran dos oficiales de la Policía Penitenciaria, quienes presuntamente habrían facilitado teléfonos celulares a López Vega durante su permanencia en prisión para que mantuviera comunicación con integrantes de la organización.

El nombre Riverside fue asignado a la investigación debido a que las operaciones del grupo criminal se desarrollaban en sectores cercanos a ríos y zonas del litoral caribeño, puntos considerados estratégicos para el ingreso y movilización de cargamentos de droga.

La magnitud del despliegue refleja la dimensión de una investigación que las autoridades consideran clave en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico en Costa Rica.