Expertos advierten que el país se ha vuelto estratégico para las redes criminales que abastecen mercados de droga en Europa, Oceanía y otras regiones

La ubicación geográfica de Costa Rica ha incrementado su importancia dentro de las rutas utilizadas por organizaciones criminales transnacionales dedicadas al narcotráfico y otras actividades ilícitas. La presencia de puertos en el Caribe y el Pacífico ha convertido al país en un punto estratégico para el movimiento de mercancías ilegales hacia distintos mercados internacionales.

Así lo señalaron los especialistas en crimen organizado transnacional Douglas Farah y Pablo Zeballos, quienes explicaron que actualmente resulta más rentable para los grupos narcotraficantes colocar droga en mercados como Europa, Australia y Nueva Zelanda que en Estados Unidos. Este cambio ha aumentado el valor estratégico de las rutas del Pacífico y ha incrementado el interés de organizaciones criminales por operar en la región.

Según los expertos, Costa Rica enfrenta una situación de vulnerabilidad debido a su posición geográfica y a las facilidades logísticas que ofrece para conectar el océano Pacífico con el mar Caribe mediante rutas marítimas y terrestres. El país se ha transformado en un importante centro de tránsito para estructuras criminales internacionales.

Farah indicó que grupos como la Ndrangheta italiana y organizaciones criminales provenientes de los Balcanes han fortalecido su presencia en la región. El investigador considera que las mafias internacionales han encontrado condiciones favorables para expandir sus operaciones dentro del territorio costarricense.

Uno de los principales indicadores de esta penetración criminal, según los especialistas, es el aumento sostenido de los homicidios registrados en los últimos años. Costa Rica acumula cerca de 3.800 asesinatos durante los últimos cuatro años, una cifra que refleja la violencia asociada a las disputas entre grupos delictivos.

Las pugnas por el control de territorios, rutas de tráfico y economías ilícitas figuran entre las principales causas de los hechos violentos. Los expertos aseguran que el acceso a puertos estratégicos, especialmente en Limón, genera enfrentamientos entre organizaciones nacionales y extranjeras.

Aunque reconocen la importancia de fortalecer los controles portuarios, Farah considera que esta medida por sí sola no resolverá el problema. Los especialistas sostienen que los escáneres y controles en terminales marítimas deben complementarse con investigaciones especializadas y patrullajes permanentes.

También advierten que la existencia de puertos informales y rutas alternas facilita que las organizaciones criminales evadan los sistemas de vigilancia. Las estructuras delictivas suelen adaptarse rápidamente a los mecanismos de control implementados por las autoridades.

Otro de los desafíos señalados por los expertos es el creciente tráfico de precursores químicos utilizados para la fabricación de drogas sintéticas. Estas sustancias suelen tener usos legales en distintas industrias, lo que dificulta su control y fiscalización por parte de los gobiernos.

Farah explicó que los grupos criminales modifican constantemente las fórmulas químicas para evitar que determinados compuestos sean catalogados como ilegales. La rápida evolución de estas sustancias representa un reto para las autoridades de todo el mundo, incluyendo países con mayores recursos que Costa Rica.

Los especialistas participaron recientemente en un taller para periodistas latinoamericanos realizado en Costa Rica, donde analizaron los desafíos que enfrenta la región ante la expansión del crimen organizado transnacional. Ambos coinciden en que fortalecer la inteligencia, la cooperación internacional y el control territorial será clave para enfrentar las nuevas dinámicas del narcotráfico.