Hernán Gil permaneció sepultado bajo un edificio durante ocho días y asegura que la fe y la esperanza fueron clave para mantenerse con vida hasta su rescate

Hernán Gil, un vigilante de 43 años, sobrevivió ocho días atrapado bajo los escombros de un edificio que colapsó durante los terremotos del 24 de junio en Venezuela, una tragedia que dejó más de 3.342 personas fallecidas. Desde el hospital donde se recupera, el sobreviviente compartió cómo logró resistir hasta ser rescatado.

Gil relató que se encontraba trabajando en el subsuelo de un edificio cuando sintió un primer temblor. Minutos después ocurrió un segundo movimiento mucho más fuerte que provocó el colapso de la estructura.

Según recordó, las piedras lo golpearon en la cabeza y en un ojo, perdiendo el conocimiento por algunos instantes. Al despertar, se encontraba completamente a oscuras, sin posibilidad de moverse y sin escuchar a otras personas.

Durante los primeros días intentó pedir ayuda sin obtener respuesta. Rodeado por los escombros, con poco espacio para respirar y soportando constantes réplicas sísmicas, aseguró que el miedo y la incertidumbre marcaron las primeras horas de encierro.

El sobreviviente afirmó que la oración y la fe fueron fundamentales para mantener la calma. Contó que en repetidas ocasiones pidió a Dios la oportunidad de volver a ver a sus hijos y recordó constantemente a su esposa, a su familia y a su padre fallecido.

Fue al tercer día cuando escuchó por primera vez pasos de los equipos de rescate. Tras gritar pidiendo auxilio, recibió una respuesta que le devolvió la esperanza y dio inicio a una compleja operación para sacarlo con vida.

Aunque el momento del contacto con los rescatistas representó un alivio, Gil aseguró que la extracción fue la etapa más difícil, ya que sus piernas habían quedado atrapadas entre los restos de una silla y el reducido espacio complicaba cualquier movimiento.

Finalmente, equipos de rescate de Chile y Estados Unidos lograron liberarlo después de varios días de trabajo, permitiendo que recibiera atención médica especializada.

Ya desde el hospital, el venezolano pudo reencontrarse con sus hijos mediante una videollamada y continúa recuperándose de las lesiones sufridas. Aunque todavía no tiene una fecha definida para recibir el alta médica, asegura que esta experiencia cambió por completo su vida y que no volverá a trabajar en un sótano.

Ahora, su mayor deseo es recuperarse para celebrar el cumpleaños de su hijo el próximo 15 de julio, disfrutar unas vacaciones junto a su familia y comenzar una nueva etapa que, según sus propias palabras, considera un verdadero milagro.