La presidenta electa heredará problemas acumulados en seguridad, economía, educación, infraestructura y salud tras la administración de Rodrigo Chaves

Laura Fernández llegará al poder enfrentando un país con homicidios en niveles históricos, una CCSS presionada por deudas y listas de espera, problemas económicos, rezago educativo y grandes obras públicas todavía inconclusas.
El principal reto estará en seguridad, Costa Rica cerró los últimos años con cifras históricas de homicidios y con un crecimiento sostenido de estructuras criminales vinculadas al narcotráfico internacional.
Aunque los asesinatos mostraron leves reducciones en 2024 y 2025, los números continúan muy por encima del promedio histórico del país.
Especialistas en seguridad advierten que el problema ya no se limita a bandas aisladas, sino a organizaciones locales que disputan territorios bajo influencia de grupos internacionales como el Cártel de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación.
En zonas como Limón y sectores del Caribe, incluida la región de Guápiles, las autoridades han mantenido operativos constantes por la expansión del crimen organizado.
Fernández también recibirá una CCSS golpeada financieramente, la deuda del Estado supera los ¢4,4 billones y las listas de espera continúan creciendo, con pacientes aguardando durante meses e incluso años por cirugías, consultas especializadas y procedimientos diagnósticos.

A esto se suman proyectos hospitalarios entrabados como el nuevo hospital de Cartago y el de Limón, además de cuestionamientos sobre la gestión de la llamada “Ruta de la Salud”, estrategia impulsada durante el actual gobierno para reducir tiempos de espera, pero que no logró los resultados prometidos.
En economía, el panorama tampoco es sencillo, la caída en la recaudación de impuestos y las limitaciones de la regla fiscal reducen el margen de maniobra del nuevo gobierno.
Sectores productivos además resienten el bajo tipo de cambio del dólar, especialmente exportadores y turismo, que reciben menos colones por sus ingresos.
El sistema educativo llega debilitado tras años de rezagos acumulados desde la pandemia, problemas de infraestructura y falta de una ruta clara para recuperar aprendizajes, informes recientes señalan deficiencias importantes en matemáticas y lectura, mientras cientos de centros educativos continúan operando bajo órdenes sanitarias.

La infraestructura será otro frente complicado, obras como la ampliación de la ruta 32, la carretera a San Carlos, Barranca-Limonal y la ampliación hacia Cartago siguen enfrentando atrasos, sobrecostos y cuestionamientos técnicos.
En el caso de la ruta 32, vital para la conexión con Limón y el Caribe, todavía quedan pendientes pasos a desnivel, obras marginales y mejoras de seguridad vial, pese a que gran parte de la carretera ya está habilitada, el atraso mantiene preocupación entre transportistas y sectores productivos de la región.
Laura Fernández asumirá así un gobierno marcado por problemas acumulados y con poco margen financiero para responder rápidamente, el arranque de su administración estará condicionado por la capacidad de atender crisis que no solo siguen abiertas, sino que en varios casos empeoraron durante los últimos años.




