El organismo internacional emitió una serie de medidas de contención para pasajeros y tripulantes del MV Hondius, ante un virus sin tratamiento ni vacuna disponibles

La Organización Mundial de la Salud recomendó este lunes una cuarentena de 42 días para todos los pasajeros y tripulantes que desembarcaron del crucero MV Hondius, luego de confirmarse casos de hantavirus a bordo, enfermedad para la que no existe tratamiento específico ni vacuna.
Maria Van Kerkhove, directora de la OMS para prevención y preparación ante epidemias y pandemias, explicó que el período de aislamiento responde al tiempo de incubación del virus, que puede extenderse hasta ocho semanas, y hasta seis semanas en el caso específico del virus Andes, las personas que regresen a sus hogares deben lavarse las manos con frecuencia y estar atentas a síntomas como fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, dolores musculares y problemas gastrointestinales durante ese período.
El organismo internacional también instó a los países a reforzar la coordinación sanitaria, hacer seguimiento de contactos y vigilar casos sospechosos, según la OMS, los contactos de alto riesgo incluyen compañeros de cabina, parejas íntimas, personal de salud expuesto sin protección y quienes hayan manipulado materiales contaminados sin equipo adecuado, para los contactos de bajo riesgo, aclaró que los datos disponibles no justifican pruebas de laboratorio ni cuarentena sistemática.
La respuesta no ha sido uniforme, países como Alemania, Reino Unido, Suiza y Grecia optaron por una cuarentena de 45 días, mientras que Estados Unidos anunció que sus ciudadanos evacuados no guardarán cuarentena necesariamente, sino que serán evaluados clínicamente caso por caso, el secretario general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió el domingo que esa diferencia de criterios podría «presentar riesgos».
En centros de salud, la OMS subraya que la detección precoz, el aislamiento inmediato y el respeto estricto de los protocolos de control de infecciones son esenciales, el tratamiento se limita a medicamentos para la fiebre y el dolor, más vigilancia constante y asistencia respiratoria en casos graves, la falta de un antiviral específico convierte la prevención y el seguimiento en las únicas herramientas disponibles frente a un brote que mantiene en alerta a la comunidad sanitaria internacional.




