La tradicional ceremonia de agua acompañó la salida de la Canarinha rumbo a Estados Unidos, donde buscará conquistar su sexta Copa del Mundo
La selección de Brasil comenzó oficialmente su viaje hacia el Mundial 2026 con una llamativa tradición aeroportuaria: el avión que transporta a la delegación fue recibido con un arco de agua lanzado por camiones de bomberos, una ceremonia conocida popularmente como “bautizo” de aeronaves.
El acto se realizó antes del despegue desde Río de Janeiro rumbo a Estados Unidos, sede principal de la Copa del Mundo junto con México y Canadá. La ceremonia es utilizada en diferentes aeropuertos del mundo para despedir vuelos especiales o conmemorar acontecimientos importantes.
Las imágenes del momento rápidamente se hicieron virales en redes sociales, donde miles de aficionados interpretaron el gesto como una señal de buenos deseos para la selección brasileña en su búsqueda por conquistar el ansiado hexacampeonato mundial.
La delegación brasileña, dirigida por Carlo Ancelotti, emprendió el viaje tras despedirse de su afición con una goleada de 6-2 sobre Panamá en el estadio Maracaná, uno de los últimos ensayos antes del inicio de la Copa del Mundo.
Según medios internacionales, el avión recibió incluso un segundo bautizo al aterrizar en territorio estadounidense, convirtiendo el ritual en uno de los momentos más comentados de la previa mundialista.
Brasil llegará al torneo con la ilusión de volver a levantar el trofeo más importante del fútbol mundial y ampliar su récord como la selección más ganadora de la historia de los mundiales. Además, esta será la primera Copa del Mundo de la Canarinha bajo el mando de un entrenador extranjero, el italiano Carlo Ancelotti.




