Investigación señala que las altas temperaturas podrían afectar el rendimiento de los futbolistas en 97 de los 104 encuentros programados para la cita mundialista

Las condiciones climáticas podrían convertirse en uno de los principales desafíos para las selecciones que participarán en la Copa Mundial de la FIFA 2026, según un análisis elaborado por Climate Central.
El estudio concluyó que en 97 de los 104 partidos previstos para disputarse en Estados Unidos, México y Canadá existirán temperaturas capaces de afectar el rendimiento físico de los jugadores, situación vinculada al aumento global de las temperaturas.
La investigación indica que cuando el termómetro supera los 28 grados Celsius comienzan a registrarse efectos sobre variables clave del desempeño deportivo, como la velocidad, la distancia recorrida y la capacidad para realizar esfuerzos intensos de manera repetitiva.
La Copa del Mundo arrancará el 11 de junio de 2026 en Ciudad de México y contará con la participación de 48 selecciones nacionales. Durante seis semanas se disputarán 104 encuentros en 16 ciudades sede distribuidas entre los tres países anfitriones.
Uno de los partidos que presenta mayor exposición al calor será el enfrentamiento entre Uruguay y España, programado para el 26 de junio en Guadalajara, México. Según Climate Central, existe una probabilidad del 70% de que las temperaturas durante ese encuentro afecten el rendimiento de los futbolistas.
La final del torneo tampoco escapa a esta realidad, el análisis estima un 47% de probabilidad de que el partido por el título, previsto para el 19 de julio en Nueva Jersey, se juegue bajo condiciones térmicas que puedan influir en el desempeño de los protagonistas.
Los investigadores advierten además que el calor extremo no solo impacta la competencia deportiva, sino que también representa riesgos para la salud, especialmente cuando se combina con altos niveles de humedad, aumentando las posibilidades de agotamiento o golpes de calor.
Ante este panorama, la organización del torneo contempla medidas como pausas obligatorias para hidratación, una mayor cantidad de partidos en horario nocturno y la posibilidad de retrasar o suspender encuentros cuando las temperaturas alcancen niveles considerados peligrosos.
El informe concluye que el Mundial 2026 podría convertirse en uno de los ejemplos más visibles de cómo el cambio climático comienza a influir de manera directa en las grandes competencias deportivas a nivel mundial.




