La actual Miss Universe Costa Rica 2026 afirma que el compañerismo marcó su camino hacia la corona y que su preparación personal fue la clave para alcanzar el título

María Alejandra Acosta, conocida como «Mariale» y actual Miss Universe Costa Rica 2026, aseguró que la rivalidad no forma parte de su visión de los concursos de belleza, al considerar que el éxito depende del esfuerzo y la disciplina de cada participante, una filosofía que la acompañó durante todo el proceso que la llevó a conquistar la corona nacional.

La joven explicó que, durante los meses de preparación junto a 14 candidatas, decidió enfocarse en su crecimiento personal y alejarse de las comparaciones, construyendo una relación de compañerismo con las demás concursantes.

«No era responsabilidad de ninguna de mis compañeras hacerme puntual o disciplinada. Nadie puede hacer eso por mí, solo yo»

Expresó durante una entrevista, dejando claro que cada participante es responsable de su propio desempeño dentro de la competencia.

Según relató, el ambiente entre las aspirantes estuvo marcado por el apoyo mutuo, al punto de compartir ropa, zapatos, consejos y acompañamiento emocional en los momentos más exigentes del certamen. Incluso recordó que en varias ocasiones les advirtieron que tanta cercanía podía perjudicarlas, aunque ninguna lo percibió de esa manera.

La unión quedó reflejada el día de la coronación, cuando tras ser anunciada como ganadora recibió el abrazo de todas sus compañeras sobre el escenario, proyectando una imagen distinta a la que tradicionalmente rodea este tipo de concursos.

La actual reina también recordó que en 2024 obtuvo el título de virreina, experiencia que lejos de desmotivarla la impulsó a fortalecer áreas como la oratoria y la pasarela para regresar mejor preparada.

Con la frase «Quien no está listo para perder, no está listo para ganar», Acosta aseguró que asumió la competencia con una mentalidad diferente, apoyada además en su fe y convencida de que cualquiera de sus compañeras tenía las condiciones para obtener la corona.

Reconoció que los cuatro meses de preparación representaron un desafío físico y emocional, pero también una etapa de crecimiento personal que le permitió llegar con mayor seguridad a la final celebrada el pasado 5 de junio, donde contó con el respaldo de familiares, amigos y seguidores.

Ahora, con la mirada puesta en Miss Universo, la costarricense indicó que aprovechará los próximos cinco meses para reforzar aspectos como la oratoria, la pasarela y la salud mental, convencida de que representar al país es un trabajo colectivo.

«No solo Mariale va a ir a Miss Universo. Como Costa Rica, vamos a trabajar todos juntos, yo soy solo la cara de todo ese trabajo»

Concluyó.

Con su mensaje, la nueva soberana busca romper el estereotipo de la competencia basada en la rivalidad y promover una visión donde la preparación, el trabajo en equipo y el crecimiento personal sean los verdaderos protagonistas.