Un análisis basado en datos del INEC muestra cambios importantes en la forma en que las familias costarricenses distribuyen su dinero. Vehículos, alquiler y cuidado personal aumentaron su participación en el consumo, mientras carne, pan y combustibles perdieron peso. La compra de vehículos y el alquiler de vivienda son los rubros que más crecieron en el gasto de los hogares costarricenses. El estudio revela una transformación en los patrones de consumo de las familias del país. Los mayores aumentos se registraron en: Compra de vehículos: +62,7% Cuidado personal: +36,5% Alquiler de vivienda: +23,7% Servicios de información y comunicación: +16,2% Alimentos consumidos fuera del hogar: +3,5% En contraste, varios productos tradicionales de la canasta familiar redujeron su participación en el gasto mensual promedio: Pan y cereales: -31,7% Carne: -20,1% Combustibles: -7,8% Electricidad, gas y otros combustibles: -10,7% Servicios de transporte: -9,9% Ortiz explicó que estos cambios reflejan un consumidor más urbano, más conectado digitalmente y con hábitos distintos a los de décadas anteriores. Hogares más pequeños y diferentes El análisis señala que la composición de las familias cambió de manera importante. El tamaño promedio del hogar pasó de 4,6 personas en 1998 a 2,8 en 2024. Además, los hogares unipersonales crecieron de 4,9% a 18,3% del total nacional. También aumentó la proporción de hogares con jefatura femenina, que pasó de 17,5% en 1988 a 43,5% en 2024, y las personas jefas de hogar tienen hoy un mayor nivel educativo y una edad promedio más alta. Según el economista, esto modifica qué se compra, cuánto se compra y la frecuencia de compra, favoreciendo adquisiciones más pequeñas y frecuentes. El estudio indica que el ingreso real promedio de los hogares creció cerca de 60% entre 2004 y 2024. Sin embargo, el gasto real promedio aumentó solo 32%. La diferencia se explica por un mayor peso de obligaciones financieras, impuestos, seguros y cargas sociales, además de una mayor prudencia de los consumidores después de la pandemia y del repunte inflacionario de 2022. Ortiz añadió que parte del ingreso adicional de las familias probablemente se está destinando al pago de deudas, en un contexto de mayor endeudamiento de los hogares. Los datos sugieren que el consumidor costarricense no solo tiene un mayor poder adquisitivo que hace dos décadas, sino que también prioriza de forma distinta sus recursos, con un mayor peso de la vivienda, la movilidad y el cuidado personal frente a algunos alimentos y gastos tradicionales del hogar. Kembly Guevara Navegación de entradas Uber acuerda la adquisición de PedidosYa en Costa Rica y otros 12 países Nombran a Denis Parra como nuevo director de la Autoridad Presupuestaria