El descanso del coloso impulsó el desarrollo de nuevas experiencias turísticas y fortaleció emprendimientos locales que hoy dinamizan la economía de la comunidad

El periodo de reposo del volcán Arenal marcó un punto de inflexión para La Fortuna de San Carlos. Lejos de frenar el crecimiento del destino, motivó a emprendedores y empresarios a diversificar la oferta turística y consolidar un modelo en el que el turismo impulsa la economía local, promueve la sostenibilidad y beneficia a las comunidades.

Según Tadeo Morales, presidente de la Cámara de Turismo de Arenal, el cambio comenzó cuando la actividad volcánica dejó de ser el principal atractivo de la zona. A partir de ese momento, el sector apostó por experiencias enfocadas en la naturaleza, el bienestar y el turismo regenerativo.

«Nos impulsó a buscar nuevas oportunidades. Hoy, La Fortuna es un laboratorio vivo de turismo regenerativo, donde las personas vienen a descansar, reconectarse con la naturaleza y vivir experiencias auténticas«, explicó.

Esa transformación abrió espacio para que pequeños emprendimientos se integraran a la actividad turística y fortalecieran la economía de la región.

Uno de esos casos es Biosfera Skincare Costa Rica, empresa fundada en 2007 por María Laura Quesada, quien identificó la oportunidad de desarrollar productos para hoteles y spas elaborados con ingredientes costarricenses. La iniciativa nació al observar que muchos establecimientos utilizaban cosméticos importados, por lo que decidió crear una línea inspirada en la identidad de La Fortuna.

Actualmente, la empresa fabrica champús, cremas, exfoliantes y otros productos con materias primas como café de fincas nacionales, moras silvestres y agua de lluvia purificada, además de trabajar con proveedores conformados principalmente por mujeres jefas de hogar y jóvenes de San Carlos.

Otro ejemplo es Lava Collective, proyecto creado por Stephanie Villegas para ofrecer un espacio donde artesanos locales pudieran comercializar piezas inspiradas en el volcán Arenal, la biodiversidad y la cultura de la zona.

Hoy, la iniciativa reúne a más de 30 artesanos y promueve la venta de recuerdos elaborados en Costa Rica, fortaleciendo el trabajo de productores locales y ofreciendo a los visitantes artículos con identidad propia.

«El turista quiere llevarse un recuerdo del lugar que visitó. Nosotros queríamos que ese recuerdo fuera auténtico y que, además, transmitiera mensajes sobre el cuidado del ambiente«, señaló Villegas.

Para la emprendedora, el turismo regenerativo implica que tanto visitantes como empresarios contribuyan al bienestar del destino, respetando la cultura local y fortaleciendo la comunidad.

Morales destacó que esta evolución también ha beneficiado a productores agrícolas, transportistas, restaurantes, artesanos y pequeños comercios, permitiendo que una parte importante de los ingresos generados por el turismo permanezca en La Fortuna.

«La mayoría de los negocios siguen estando en manos de familias locales. Eso hace que el visitante reciba un trato cercano y auténtico, mientras la comunidad encuentra oportunidades para emprender y generar empleo«, afirmó.

Con el volcán Arenal aún en un periodo de reposo, La Fortuna consolidó una oferta turística que ya no depende exclusivamente de la actividad volcánica. La naturaleza, el bienestar, la aventura y los emprendimientos locales se han convertido en los principales motores de uno de los destinos turísticos más importantes de Costa Rica.