La entrada en vigor del sistema de trazabilidad bovina genera escasez, incertidumbre en productores y efectos en toda la cadena cárnica

La implementación obligatoria del areteo para el ganado bovino provocó una caída de hasta un 90% en el ingreso de reses a subastas ganaderas en Costa Rica desde el pasado 27 de abril, afectando la comercialización, el abastecimiento en carnicerías y la operación de productores, transportistas y plantas procesadoras, según reportes del sector en regiones como San Carlos.
El empresario Robert Pérez, de la Subasta Ganadera de Platanar, aseguró que la reducción ha sido drástica desde que se exige el uso del sistema de trazabilidad, el cual obliga a identificar cada animal con un arete oficial y contar con una guía digital para su movilización y venta.
Indicó que de manejar entre 600 y 700 reses por jornada, ahora apenas ingresan decenas, en medio de problemas técnicos, falta de insumos y dudas entre productores.
La medida responde al Sistema Nacional de Identificación Individual y Rastreabilidad del Ganado Bovino, establecido mediante decreto ejecutivo y promovido por el Gobierno como mecanismo para mejorar el control sanitario y combatir delitos como el robo de ganado.
Sin embargo, productores señalan fallas en la lectura de dispositivos, limitaciones de conectividad y falta de claridad en el proceso, especialmente en zonas rurales.
El impacto ya se extiende a distintos eslabones de la cadena productiva, según el sector, la movilización de ganado se redujo de hasta 100 camiones diarios a apenas entre 5 y 10, mientras algunas subastas han tenido que disminuir personal.
Además, se reportan problemas de abastecimiento en carnicerías, que incluso han debido cerrar temporalmente por falta de producto.
Pérez también defendió la legalidad del sector ante cuestionamientos previos de autoridades, señalando que todas las transacciones se registran formalmente y que el uso de efectivo responde a prácticas tradicionales del mercado.
El sistema de areteo utiliza dispositivos con tecnología de radiofrecuencia que permiten rastrear cada animal desde su origen, incluyendo datos sanitarios y movimientos, con su aplicación obligatoria, este mecanismo se convierte en requisito indispensable para generar las guías de movilización, lo que condiciona toda la actividad ganadera del país.
La situación abre un nuevo pulso entre autoridades y productores, en medio de una transición que, aunque busca mayor control y trazabilidad, enfrenta retos operativos que hoy impactan directamente en el abastecimiento y la economía del sector.




