Aunque el Banco Central redujo de forma significativa su tasa de referencia durante los últimos tres años, ese ajuste no se refleja de manera uniforme en los préstamos que ofrecen las entidades financieras.

Un estudio de la UNA concluye que las rebajas aplicadas por el Banco Central aún no se reflejan plenamente en los créditos en colones

Las personas que mantienen créditos en colones continúan enfrentando costos de financiamiento elevados, pese a las reducciones aplicadas por el Banco Central de Costa Rica (BCCR) a la Tasa de Política Monetaria (TPM). Así lo concluye un informe del Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA), el cual evaluó el comportamiento de las tasas de interés entre abril de 2025 y abril de 2026.

Durante ese periodo, la TPM disminuyó 0,75 puntos porcentuales; sin embargo, el promedio ponderado de las tasas activas del sistema financiero pasó de 11,4% a 12,1%, lo que evidencia que el menor costo del dinero no se trasladó de forma generalizada a quienes solicitan préstamos.

El estudio indica que la reducción de las tasas ha sido más evidente en los rendimientos que las entidades pagan por depósitos y certificados de ahorro, mientras que los intereses cobrados en los créditos presentan respuestas diferentes según el producto financiero y la institución que lo ofrece.

Entre los segmentos con menor impacto destaca el crédito de consumo mediante tarjetas, cuyas tasas aumentaron 1,8 puntos porcentuales en comparación con abril del año anterior, a pesar del ciclo de reducción impulsado por el Banco Central. Según el informe, este comportamiento refleja una limitada transmisión de la política monetaria en un mercado donde la demanda suele ser menos sensible a las variaciones en las tasas de interés.

En los préstamos de consumo sin tarjeta, el promedio del sistema mostró una leve disminución de 0,8 puntos porcentuales. No obstante, el comportamiento fue desigual entre entidades: mientras los bancos públicos redujeron sus tasas apenas 0,3 puntos porcentuales, en los bancos privados la disminución alcanzó 3,4 puntos.

El financiamiento para vivienda y actividades inmobiliarias también registró pocas variaciones. La tasa promedio pasó de 7,7% a 7,8% entre abril de 2025 y abril de 2026, pese a que este tipo de crédito representa cerca del 26% de la cartera total del sistema financiero.

En el caso de los préstamos dirigidos a servicios y turismo, algunas cooperativas y entidades financieras aplicaron reducciones importantes, aunque el promedio general del sistema terminó aumentando 1,3 puntos porcentuales en términos interanuales.

El economista Fernando Rodríguez, quien elaboró el análisis junto con Roxana Morales, atribuyó este comportamiento a la limitada competencia dentro del sistema financiero nacional. Explicó que la concentración del mercado reduce los incentivos para trasladar las disminuciones de la TPM a los clientes y señaló que parte importante del ahorro nacional termina invertido fuera del país por falta de alternativas locales.

Por su parte, el economista Javier Adelfang recordó que la Tasa de Política Monetaria sirve como referencia para orientar el mercado financiero, pero aclaró que cada entidad decide de manera independiente las tasas que aplica a sus créditos. Factores como la competencia, los costos de captación, el riesgo y el incremento en la morosidad, especialmente en préstamos de consumo y tarjetas, también influyen en esas decisiones.

Los especialistas consideran que, mientras persistan estas condiciones en el sistema financiero, los efectos de la política monetaria seguirán llegando de forma parcial a los deudores, por lo que el acceso al crédito en colones continuará mostrando diferencias entre entidades y tipos de financiamiento.