El informe señala que el desabastecimiento de epoetina obligó a modificar la terapia de pacientes con enfermedad renal. Especialistas advirtieron que alternar repetidamente entre medicamentos podría aumentar el riesgo de complicaciones clínicas.

La auditoría de la CCSS advirtió riesgos clínicos para pacientes renales por cambios repetidos en su tratamiento.

El informe señala que el principal problema no fue únicamente la falta de medicamentos, sino las consecuencias derivadas de las sustituciones forzadas del tratamiento.

Según explicó Hugo Marín, jefe del Área de Farmacoeconomía de la CCSS, especialistas en Nefrología analizaron la situación y coincidieron en que no resulta clínicamente adecuado trasladar pacientes de epoetina a Mircera y luego volver a epoetina de forma repetitiva.

Aunque la evidencia médica no prohíbe de manera absoluta estos cambios, los expertos indicaron que el riesgo aumenta cuando las sustituciones se realizan constantemente, ya que podrían comprometer la respuesta al tratamiento y favorecer complicaciones graves.

Desabastecimiento durante varios meses

La escasez afectó las presentaciones de epoetina alfa de 2000 y 4000 unidades entre mayo de 2025 y febrero de 2026.

La auditoría atribuye el faltante al incumplimiento de entregas por parte de la empresa Central Farmacéutica S.A. (CEFA), contratada para suministrar el medicamento.

De las tres entregas contempladas en la orden de compra, únicamente se concretó la primera, quedando pendientes:

  • 296.508 unidades de epoetina alfa de 2000 unidades.
  • 94.858 unidades de la presentación de 4000 unidades.

Ante la situación, la CCSS realizó nuevas contrataciones y compras urgentes de metoxipolietilenglicol epoetina beta (Mircera) para atender la demanda.

Inventario en niveles críticos

El informe también revela que la disponibilidad de Mircera llegó a niveles críticos.

El 13 de abril de 2026, la Dirección de Farmacoepidemiología comunicó a hospitales y centros de salud que la cobertura institucional para algunas presentaciones era inferior a un mes de consumo.

En el caso de la presentación de 100 microgramos, el inventario llegó a cero existencias en el Área de Almacenamiento y Distribución.

La auditoría advirtió que esta situación comprometía la continuidad normal de los despachos y obligaba a aplicar medidas excepcionales de administración del inventario.

Medidas de priorización

Para enfrentar la escasez, la CCSS priorizó el suministro para pacientes en hemodiálisis y para quienes estaban en lista de espera para trasplante renal.

También se autorizó suspender temporalmente el despacho a algunos pacientes ambulatorios clínicamente estables por un periodo aproximado de hasta dos meses.

Dependencia de un solo proveedor

El informe concluye que la institución enfrentó riesgos logísticos, contractuales y clínicos asociados a la alta dependencia de proveedores únicos.

En el caso de Mircera, la disponibilidad está condicionada por restricciones de patente y por la existencia de un solo fabricante, lo que limita las alternativas de abastecimiento para la CCSS.

La auditoría solicita fortalecer la gestión de abastecimiento y reducir la dependencia de proveedores únicos para evitar que futuras interrupciones en el suministro afecten la continuidad de tratamientos esenciales para pacientes con enfermedad renal.