Fiscalía advierte que organizaciones criminales aprovechan aeródromos autorizados en zonas alejadas para tráfico de drogas.

La Fiscalía Adjunta Especializada en Delincuencia Organizada alertó que grupos narcotraficantes están utilizando pistas aéreas autorizadas por la Dirección General de Aviación Civil para realizar aterrizajes clandestinos en distintas regiones del país.
Los casos han sido detectados en zonas como Guanacaste, el Caribe Sur y la zona sur, incluyendo Puerto Jiménez, Limón, Santa Cruz, Nicoya, Bagaces y Cañas, donde aeronaves han operado aprovechando condiciones de baja vigilancia.
De acuerdo con las investigaciones, muchas de estas pistas se ubican en áreas remotas y de difícil acceso, lo que limita el control estatal y facilita su uso por parte de estructuras criminales.
En algunos casos, incluso se ha detectado la posible colaboración o infiltración en los sistemas de resguardo.
El fiscal adjunto Mauricio Boraschi explicó que los grupos han desarrollado métodos para operar sin levantar sospechas, incluyendo el uso de sistemas de iluminación portátiles que pueden instalarse y retirarse en cuestión de minutos para permitir aterrizajes y despegues nocturnos.
Según detalló, la preparación del terreno no representa una limitación significativa para estas organizaciones, ya que también depende de la experiencia de los pilotos involucrados.
Las investigaciones han documentado el uso de pistas en fincas agrícolas y propiedades privadas, incluyendo hoteles en sectores como Nandayure, Santa Cruz, Nicoya y Bagaces.
Casos judiciales como el Caso Coraza y el Caso Furtivo han evidenciado el uso tanto de pistas clandestinas como autorizadas para el ingreso y salida de cargamentos de droga del país.
Boraschi indicó que en algunos escenarios se ha reclutado a vigilantes o administradores de las pistas, mientras que en otros los propietarios desconocían completamente las operaciones ilícitas.
Ante este panorama, la Fiscalía insiste en la necesidad de reforzar la fiscalización, aumentar los recursos tecnológicos y mejorar la capacidad de detección de aeronaves y pistas clandestinas.
El fenómeno, agregaron las autoridades, no es exclusivo de Costa Rica, sino que se replica en distintos países de la región, donde las organizaciones criminales aprovechan debilidades en el control territorial para movilizar droga, lo que plantea un reto creciente para la seguridad nacional.




