El Gobierno impulsa una autorización para emitir hasta $13.500 millones en deuda internacional durante los próximos años. La propuesta busca mejorar la gestión de la deuda pública, aunque también expone al país a factores externos y variaciones cambiarias.

El proyecto permitiría al país emitir hasta $13.500 millones en eurobonos durante nueve años.

Los eurobonos regresaron a la discusión económica nacional luego de que el Gobierno impulsara un proyecto de ley para autorizar emisiones por hasta $13.500 millones entre 2026 y 2034. La iniciativa pretende brindar al Estado acceso a financiamiento internacional para atender vencimientos de deuda y obtener recursos en condiciones más favorables que las disponibles en el mercado local.

¿Qué son los eurobonos?

Los eurobonos son títulos de deuda pública emitidos en moneda extranjera, principalmente dólares, que se colocan entre inversionistas en mercados financieros internacionales como Nueva York o Londres.

A través de este mecanismo, los gobiernos obtienen recursos para financiar necesidades presupuestarias, sustituir deuda existente o atender compromisos financieros futuros. A diferencia de los bonos colocados en el mercado local, estos instrumentos dependen de la participación de inversionistas extranjeros.

¿Cómo sería la emisión propuesta?

El proyecto que estudia la Asamblea Legislativa contempla la autorización para colocar hasta $13.500 millones en nueve emisiones de $1.500 millones cada una.

Según el texto de la iniciativa, las colocaciones se realizarían de forma anual entre 2026 y 2034, y cada emisión tendría como fecha límite el 31 de diciembre del año correspondiente.

La propuesta fue planteada inicialmente por la administración anterior y actualmente forma parte de la agenda de discusión de la Comisión de Asuntos Hacendarios.

¿Por qué el Gobierno impulsa esta medida?

El Ministerio de Hacienda sostiene que los eurobonos permitirían sustituir parte de la deuda contratada en el mercado interno por financiamiento externo y, además, atender vencimientos de obligaciones ya existentes.

Las autoridades argumentan que los mercados internacionales suelen ofrecer tasas de interés más competitivas y plazos de pago más amplios que los disponibles dentro del país, lo que ayudaría a mejorar la gestión del endeudamiento público.

Los desafíos que enfrenta la deuda nacional

A pesar de los avances fiscales registrados en los últimos años, Hacienda señala que Costa Rica aún enfrenta importantes compromisos financieros.

Más del 47% de las obligaciones vigentes deberán atenderse durante los próximos cinco años, situación que representa un desafío para el perfil de vencimientos de la deuda pública.

Las cifras oficiales indican que entre 2025 y 2030 los vencimientos alcanzarán los $45.187 millones. De ese monto, $25.465 millones corresponden a amortizaciones y $19.723 millones al pago de intereses.

Según el Gobierno, sin acceso a financiamiento internacional, una parte importante de estas necesidades tendría que cubrirse mediante endeudamiento interno, aumentando la competencia por recursos dentro del mercado nacional y presionando las tasas de interés al alza.

¿Cuáles son las ventajas?

Hacienda considera que la autorización para emitir eurobonos permitiría fortalecer la administración de la deuda pública mediante varios mecanismos.

Entre ellos destaca la posibilidad de reducir el riesgo de refinanciamiento gracias a emisiones de largo plazo, disminuir la exposición a variaciones en las tasas de interés debido a que la mayoría de estas colocaciones se realizan a tasa fija y atender de forma más eficiente los vencimientos de deuda en moneda extranjera.

Además, la estrategia permitiría diversificar las fuentes de financiamiento del Estado y reducir la presión sobre el mercado local.

¿Cuáles son los riesgos?

Uno de los principales riesgos está relacionado con el tipo de cambio. Debido a que los eurobonos se emiten en dólares, una depreciación del colón incrementaría automáticamente el costo de pagar tanto los intereses como el capital de la deuda.

También existe una mayor exposición a las condiciones de los mercados internacionales. Factores como la volatilidad financiera global, cambios en las tasas de interés internacionales o una menor disposición de los inversionistas para adquirir deuda costarricense podrían elevar el costo del financiamiento futuro.

Otro aspecto señalado es la necesidad de mantener disciplina fiscal. Aunque el acceso a recursos externos puede aliviar presiones financieras de corto plazo, un uso excesivo del endeudamiento podría aumentar el saldo total de la deuda pública y generar nuevas obligaciones para el país.

La propuesta continuará su trámite legislativo en los próximos meses. Mientras tanto, el debate se centrará en determinar si los beneficios de acceder a financiamiento internacional superan los riesgos asociados a una mayor dependencia de los mercados globales para atender las necesidades financieras del Estado.