Especialistas advierten que estas diminutas partículas han sido detectadas desde la Isla del Coco hasta tejidos humanos, convirtiéndose en uno de los mayores desafíos ambientales de la actualidad

En el marco del Día Mundial de los Océanos, científicos y organizaciones ambientales alertaron sobre la creciente presencia de microplásticos en ecosistemas marinos, alimentos y organismos vivos, incluyendo seres humanos.
Los microplásticos son fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros que se generan tanto de manera intencional como por la degradación de objetos más grandes, entre ellos botellas, bolsas, envases, redes de pesca y otros residuos que terminan en el ambiente.
Investigaciones realizadas en Costa Rica han detectado estas partículas en playas, fondos marinos, peces, moluscos, crustáceos, ganado, aves de corral e incluso en la Isla del Coco, uno de los ecosistemas más protegidos y alejados del país.
Según expertos de la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Nacional (UNA) y la organización MarViva, el hallazgo en la Isla del Coco demuestra que prácticamente ningún ecosistema está libre de esta forma de contaminación.
Los especialistas explican que gran parte de los microplásticos proviene de residuos plásticos mal gestionados, pero también de fuentes menos visibles como fibras sintéticas desprendidas de la ropa, desgaste de llantas, pellets industriales y algunos productos cosméticos y de cuidado personal.
La contaminación afecta directamente a los ecosistemas marinos, ya que numerosos organismos consumen estas partículas al confundirlas con alimento, conforme avanzan en la cadena alimentaria, los microplásticos pueden acumularse en diferentes especies y generar problemas como inflamación, obstrucciones, desnutrición y afectaciones en tejidos y órganos.
La preocupación también alcanza a la salud humana, estudios internacionales han detectado microplásticos en sangre, placenta, leche materna, cerebro y tejidos reproductivos, aunque las investigaciones continúan para determinar sus efectos a largo plazo, la comunidad científica considera que la evidencia actual justifica acciones preventivas inmediatas.
Datos de la Huella Plástica de Costa Rica señalan que durante 2022 el país generó cerca de 229.000 toneladas de residuos plásticos domésticos, de las cuales apenas unas 28.000 toneladas fueron recicladas.
Especialistas advierten que una vez que el plástico se fragmenta en partículas microscópicas, su recuperación se vuelve extremadamente difícil, por lo que insisten en la necesidad de reducir el consumo, mejorar la gestión de residuos y fortalecer la legislación para controlar las distintas fuentes de contaminación.
En el Día Mundial de los Océanos, el llamado de los expertos es claro: actuar desde ahora para evitar que una amenaza casi invisible continúe acumulándose en los ecosistemas marinos y dentro de las propias personas.




