El Banco Central recordó que las piezas de ₡5, ₡10 y ₡25 correspondientes a diseños anteriores dejarán de aceptarse como medio de pago a partir del 1.° de julio. Las personas aún podrán entregarlas en entidades financieras autorizadas para su canje o depósito. El Banco Central informó que, una vez vencido el plazo establecido, estos ejemplares dejarán de ser aceptados en transacciones comerciales en todo el territorio nacional. No obstante, quienes aún las conserven podrán acudir a bancos comerciales, cooperativas, mutuales y demás intermediarios financieros para depositarlas en sus cuentas o cambiarlas conforme a los procedimientos vigentes. La institución detalló que el retiro de las antiguas monedas de ₡10 y ₡25 responde a un proceso de sustitución gradual por nuevas piezas. Como parte de esta estrategia, ya fueron puestas en circulación 28 millones de monedas de ₡10 y 10 millones de monedas de ₡25. Adicionalmente, el Banco Central mantiene bajo custodia 115 millones de monedas de ₡10 y 127 millones de ₡25, las cuales serán incorporadas al mercado conforme aumente la demanda y se complete la transición. En el caso de la moneda de ₡5, la decisión es definitiva. El BCCR había anunciado desde el 7 de octubre de 2019 que dejaría de acuñarla a partir del 1.° de enero de 2020, al considerar que el costo de producir cada unidad resultaba superior a su valor nominal. Con este cambio, la moneda de ₡10 pasará a convertirse en la denominación más pequeña dentro del sistema monetario costarricense, marcando un nuevo ajuste en el efectivo que circula diariamente entre consumidores y comercios. Las autoridades recomiendan a la población revisar alcancías, cajas de ahorro y otros espacios donde puedan conservarse estas monedas para realizar el trámite correspondiente antes de que pierdan su función como medio de pago, mientras continúa el proceso de modernización del efectivo en circulación. Kembly Guevara Navegación de entradas Banco Mundial prevé menor crecimiento económico para Costa Rica en 2026 Informe revela persistentes desigualdades financieras que afectan a las mujeres en Costa Rica