El aumento en el precio de las entradas y la implementación de tarifas dinámicas apuntan a elevar significativamente los ingresos del organismo rector del fútbol mundial.

Especialistas advierten que el modelo genera cuestionamientos sobre el acceso de los aficionados y el destino final de esos recursos.

Aficionados consultan la disponibilidad de entradas para el Mundial 2026, marcado por el aumento en los precios de los boletos.

Los cálculos realizados por especialistas en economía del deporte proyectan que los ingresos totales de la FIFA podrían superar los 15.000 millones de dólares en este ciclo mundialista e incluso ubicarse entre los 14.000 y 19.000 millones de dólares, cifras que representarían un nuevo máximo histórico para la organización.

Uno de los factores determinantes es la política de comercialización de entradas implementada para el Mundial 2026. Por primera vez, la FIFA adoptó un sistema de precios dinámicos, mediante el cual el valor de los boletos cambia según la demanda y el momento de compra. Esta modalidad ha provocado aumentos sustanciales respecto a los precios iniciales.

Las entradas de mayor categoría para partidos de la fase de grupos, que comenzaron con precios cercanos a los 600 dólares, actualmente superan en muchos casos los 1.000 dólares. Para el encuentro inaugural en Ciudad de México, algunos boletos de la categoría más alta sobrepasan los 2.500 dólares, mientras que las localidades más económicas disponibles también registran valores superiores a los 1.000 dólares.

El incremento es aún más evidente para la final del torneo. Las entradas de mayor valor iniciaron con precios superiores a los 6.000 dólares y meses después ya excedían los 32.000 dólares, reflejando la alta demanda generada por una competencia que contará con más selecciones y más partidos.

De acuerdo con las estimaciones presentadas, la FIFA recibió más de 500 millones de solicitudes de entradas, pese a disponer de aproximadamente 7,1 millones de asientos. Ese desequilibrio entre oferta y demanda ha fortalecido la capacidad del organismo para fijar precios más elevados.

Aunque se habilitaron boletos de menor costo dirigidos a aficionados a través de las asociaciones nacionales, estos representan una proporción reducida del total disponible y no han logrado disipar las críticas relacionadas con la accesibilidad del evento.

Históricamente, la FIFA obtiene la mayor parte de sus ingresos durante el año del Mundial mediante derechos de transmisión, acuerdos comerciales y venta de entradas. Sin embargo, expertos señalan que el peso de esta última fuente de financiamiento podría alcanzar niveles sin precedentes en la edición de 2026.

El debate también se ha trasladado al destino de esos recursos. Diversos análisis sostienen que, mientras aumentan las reservas financieras del organismo, la proporción del presupuesto destinada a programas de desarrollo del fútbol ha disminuido en comparación con el crecimiento de los gastos vinculados a competiciones y eventos.

La FIFA mantiene que sus ingresos permiten organizar torneos de gran escala y promover el desarrollo del deporte alrededor del mundo. No obstante, persisten cuestionamientos sobre la transparencia en la gestión de los fondos y sobre si el crecimiento económico derivado del Mundial se traduce efectivamente en mayores beneficios para el fútbol base y el acceso global a la disciplina.

A medida que se acerca la Copa del Mundo de 2026, la atención no solo estará puesta en lo que ocurra dentro de la cancha. El modelo de negocios detrás del torneo y la manera en que se administren los ingresos récord también formarán parte del debate que acompañará a la máxima cita del fútbol internacional.

Kembly Guevara