Operativos en Cartago, Desamparados y Escazú permitieron detener a dos sospechosos y ubicar bienes de alto valor vinculados con la investigación

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) realizó este miércoles cuatro allanamientos en Cartago, Desamparados y Escazú como parte de una investigación por presunto tráfico de drogas y legitimación de capitales, las diligencias están relacionadas con el decomiso de 312 kilogramos de cocaína efectuado en diciembre anterior dentro de una empresa de seguridad.

La investigación se remonta al 26 de diciembre de 2025, cuando agentes judiciales allanaron una empresa de seguridad ubicada en Barrio Los Ángeles, en San José, donde localizaron la importante carga de droga, ese hallazgo permitió a los investigadores profundizar las pesquisas y seguir la pista de una presunta organización criminal.

Según el OIJ, las diligencias desarrolladas durante los últimos meses permitieron identificar una estructura que aparentemente se dedicaba al almacenamiento y distribución de cocaína para abastecer el mercado local, la droga presuntamente era distribuida a grupos criminales que operan en los barrios del sur de la capital.

Como resultado de los allanamientos realizados este miércoles, las autoridades detuvieron a un hombre de apellido Hernández, de 51 años, y a otro de apellido Saborío, de 26 años, los investigadores mantienen la búsqueda de una tercera persona que figura como sospechosa dentro del caso.

Durante las intervenciones, los agentes ubicaron dinero en efectivo, joyas y vehículos de alta gama que ahora forman parte de la investigación, las autoridades consideran que estos bienes podrían haber sido adquiridos con recursos provenientes de actividades ilícitas.

Además, el OIJ tramita el decomiso de varios activos y la anotación de propiedades relacionadas con la supuesta organización criminal, las pesquisas también alcanzan viviendas de alto valor que habrían sido utilizadas para ocultar y justificar recursos económicos derivados del narcotráfico.

Las autoridades investigan además a una empresa de seguridad que operaba formalmente y brindaba servicios en algunos condominios, la hipótesis policial señala que esta compañía habría funcionado como una aparente fachada para almacenar droga y legitimar capitales.

El caso permanece en desarrollo y no se descartan nuevas acciones judiciales en los próximos días, la investigación busca determinar el alcance de la estructura y la posible participación de más personas vinculadas al tráfico de drogas.