Un hombre de 38 años sufrió un infarto tras años de fumado y vapeo
La historia de David López Guardado refleja las consecuencias que puede provocar el consumo de cigarro y vapeadores desde edades tempranas. A sus 38 años, sufrió un infarto producto de años de adicción al tabaco, situación que hoy lo llevó a cambiar completamente su estilo de vida.
Según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), las personas menores de 40 años que fuman tienen hasta cinco veces más probabilidades de sufrir un infarto de miocardio en comparación con quienes no consumen tabaco.
David empezó a fumar cuando tenía apenas 12 años y, conforme fue creciendo, aumentó la cantidad de cigarros que consumía diariamente.
A los 34 años, intentó sustituir el fumado por vapeadores, creyendo que sería una opción menos dañina. Sin embargo, terminó fumando y vapeando al mismo tiempo, aumentando todavía más su dependencia a la nicotina.
Con el paso del tiempo comenzó a experimentar fuerte cansancio y dificultad para caminar largas distancias. Aunque los síntomas desaparecían minutos después, poco a poco se volvieron más intensos.
El hombre relató que podía fumar más de 12 cigarrillos en apenas media hora, especialmente durante momentos de ansiedad.
La situación empeoró cuando comenzó a sentir una fatiga constante y dolor en el pecho que no desaparecía.
David acudió al hospital pensando que podía tratarse de cáncer de pulmón; sin embargo, tras varios exámenes médicos, incluido un electrocardiograma, los especialistas le confirmaron que había sufrido un infarto y que sus arterias presentaban importantes obstrucciones causadas por el fumado.
Durante el cateterismo de emergencia, recuerda que el médico le repetía constantemente:
“Espero que nunca más vuelva a fumar”.
Actualmente, asegura mantenerse libre del cigarro desde hace un año y medio.
Después de salir del hospital, David fue referido a una clínica de cesación de tabaco y también participó en rehabilitación cardíaca.
Aunque inicialmente dudó del tratamiento, hoy asegura que recibir ayuda profesional fue una de las mejores decisiones de su vida.
Además de dejar el cigarro, modificó completamente sus hábitos diarios, mejorando su alimentación, hidratación y actividad física.
“Se necesita valentía para dejarlo, y yo nunca la tuve hasta que me encontré entre la espada y la pared”, expresó.
La cardióloga del hospital San Vicente de Paúl, Dra. Melissa Rodríguez Israel, explicó que la nicotina y otras sustancias tóxicas dañan las arterias y favorecen la formación de placas que pueden provocar infartos.

La especialista señaló que este proceso ocurre de forma más agresiva en personas jóvenes fumadoras.
Además, fue enfática en advertir que el vapeo tampoco representa una alternativa segura para dejar el cigarro.
“Para mí como especialista en cardiología, fumar y vapear es lo mismo”, afirmó.
La CCSS informó que durante el mes de mayo desarrollará una campaña de comunicación para prevenir el fumado y el vapeo, especialmente entre personas jóvenes.
La institución busca generar conciencia sobre los riesgos cardiovasculares y respiratorios asociados al consumo de nicotina.




