Un estudio de la Universidad de Costa Rica revela una reducción en la percepción positiva sobre la economía nacional durante mayo. Las expectativas sobre combustibles, ingresos familiares y crecimiento económico influyeron en una visión más reservada de los hogares.

Las expectativas sobre combustibles, ingresos y economía influyeron en una visión más cautelosa de los hogares.

La confianza de los consumidores costarricenses registró una disminución durante mayo, según la más reciente Encuesta de Confianza del Consumidor elaborada por la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica (UCR). El indicador cayó hasta los 54,8 puntos en una escala de 0 a 100, reflejando un menor optimismo sobre la situación económica del país y de los hogares, en un contexto marcado por preocupaciones relacionadas con las finanzas públicas y el aumento esperado en los precios de los combustibles.

Los resultados divulgados este miércoles muestran que el Índice de Confianza del Consumidor retrocedió seis puntos respecto a la medición realizada en febrero. Con ello, el indicador volvió a niveles similares a los observados antes del periodo electoral, etapa en la que tradicionalmente se produce un incremento temporal en la percepción positiva de la economía.

Aunque la confianza continúa por encima de su promedio histórico, la investigación evidencia un aumento de las preocupaciones entre los consumidores sobre el comportamiento de la economía nacional en los próximos meses.

Entre los factores que influyen en esta percepción destaca la expectativa de incrementos en los precios de los combustibles. El 60,2 % de las personas consultadas considera que estos aumentarán durante el próximo año, mientras que un 31,6 % prevé un alza en el valor del dólar.

La encuesta también detectó cambios en la distribución de los niveles de confianza. El grupo de consumidores catalogados como optimistas disminuyó hasta el 37,8 %, mientras que aumentaron quienes mantienen una posición ambivalente, que alcanzaron el 47,9 %. Asimismo, los consumidores con una visión pesimista representaron el 14,4 % de la muestra.

La reducción en la confianza se observó tanto en hombres como en mujeres, aunque fue más marcada entre las personas mayores de 50 años y entre quienes tienen menos de 35 años. Por nivel educativo, la disminución se concentró en quienes cuentan con estudios de primaria o secundaria, mientras que entre las personas con educación universitaria la percepción se mantuvo estable.

El informe también señala un deterioro en la valoración de las condiciones económicas actuales de los hogares. Un 23,1 % de los encuestados considera que su situación económica es peor que hace un año, mientras que el 42,7 % cree que no es un buen momento para adquirir artículos de alto valor para el hogar.

La percepción sobre la compra de vivienda mostró señales aún más negativas. Un 45,6 % de las personas consultadas considera desfavorable realizar este tipo de inversión en las condiciones actuales, mientras que la valoración sobre la compra de vehículos prácticamente no registró cambios.

Las expectativas para los próximos 12 meses también reflejan una postura más conservadora. El porcentaje de personas que prevé un deterioro en la situación económica de su familia aumentó hasta el 16,6 %, mientras que el 21,5 % considera que las empresas enfrentarán un escenario más complicado. Además, el 36,9 % estima que el país podría atravesar periodos de crisis durante los próximos cinco años.

La encuesta muestra además una mayor preocupación por el costo del financiamiento y el poder adquisitivo. Un 37 % espera incrementos en las tasas de interés, el 18 % anticipa una reducción de los ingresos familiares y el 26 % considera que su capacidad de compra disminuirá.

En cuanto a la evaluación de la política económica del Gobierno, el estudio indica que la administración del presidente Rodrigo Chaves Robles mantiene un balance favorable entre los encuestados. Durante mayo, un 38,6 % calificó positivamente la gestión económica realizada por el Ejecutivo.

Sin embargo, las expectativas relacionadas con indicadores sociales muestran un panorama menos alentador. El porcentaje de personas que prevé un aumento de la pobreza creció hasta el 30,3 %, mientras que las expectativas de reducción del desempleo se moderaron en comparación con la medición anterior.

Los resultados de la encuesta sugieren que los consumidores mantienen una percepción positiva de la economía en términos generales, pero con mayores señales de cautela frente a factores como el costo de vida, los ingresos familiares y la evolución de la actividad económica. La evolución de estos indicadores en los próximos meses permitirá determinar si se trata de un ajuste temporal o del inicio de una tendencia más prolongada en las expectativas de los hogares costarricenses.