Un experto en movilidad cuestiona el cálculo del pasaje y alerta sobre posible caída en la demanda y necesidad de subsidio estatal.

El ingeniero civil especializado en movilidad urbana Mario Durán Ortiz advirtió que el cálculo tarifario del tren eléctrico impulsado por la administración Rodrigo Chaves Robles presenta vacíos técnicos que ponen en duda su viabilidad, al no contemplar cómo reaccionarían los usuarios ante un aumento en el precio del servicio, según un análisis remitido al Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos.
Durán señaló que el estudio de factibilidad proyecta una demanda de 100.000 pasajeros diarios con una tarifa promedio de ₡1.245 en recorridos como San José, Alajuela y San José, Paraíso, pero no incluye un análisis de elasticidad, es decir, cómo variaría esa demanda si el costo resulta más alto que las opciones actuales, como el autobús o incluso el tren vigente hacia Cartago.
Según el especialista, esta omisión podría provocar una reducción en la cantidad de usuarios, ya que muchas personas optarían por alternativas más económicas, lo que pondría presión sobre el sistema para requerir subsidios estatales.
Afirmó que el precio proyectado superaría el poder adquisitivo de una parte importante de la población, lo que limitaría el acceso al servicio.
El Instituto Costarricense de Ferrocarriles defendió que las tarifas se basan en la disposición de pago actual de los usuarios y sostiene que el modelo busca que los autobuses funcionen como alimentadores del tren, en lugar de competir directamente con este.
Sin embargo, Durán cuestiona este planteamiento al señalar que el servicio ferroviario no cubriría zonas amplias de la Gran Área Metropolitana, como Escazú, Desamparados o Moravia.
El experto también criticó la estimación de beneficiarios del proyecto, calculada en 1,6 millones de personas, al considerar que incluye poblaciones que no tendrían acceso real al servicio. Indicó que el análisis debería centrarse en las zonas cercanas a las estaciones y en quienes puedan llegar mediante rutas alimentadoras.
A partir de estos elementos, el ingeniero concluye que el tren eléctrico difícilmente será autosuficiente. Aunque inicialmente se planteó como un sistema sin necesidad de subsidios, autoridades del Incofer han reconocido que esa posibilidad se mantiene abierta si los costos operativos aumentan cuando el proyecto entre en funcionamiento, previsto para 2030.
Durán estima que el subsidio podría oscilar entre $35 millones y $40 millones anuales, tomando como referencia experiencias internacionales, en un escenario donde los costos de operación como energía, mantenimiento, salarios y frecuencias superen los ingresos por tarifas.
El debate sobre el costo del tren eléctrico se perfila como uno de los puntos clave en la discusión del proyecto, en momentos en que el país define el modelo de transporte que marcará la movilidad en la Gran Área Metropolitana en los próximos años.




