David Flikier se convirtió en el primer médico en recibir la Medalla Dr. José Ignacio Barraquer Moner, un reconocimiento internacional que recibió en Colombia, país donde se formó como especialista

El oftalmólogo costarricense David Flikier recibió este jueves en Colombia la primera Medalla Dr. José Ignacio Barraquer Moner, una distinción internacional creada en honor a quien fue uno de sus principales referentes y maestros. Para el especialista, el reconocimiento representa el resultado de 35 años dedicados a la medicina, la investigación y la búsqueda de mejores resultados para sus pacientes.

La entrega estuvo marcada además por un significado especial para Flikier, ya que recibió la medalla en Colombia, el país donde se formó como oftalmólogo, y con el nombre de José Ignacio Barraquer, médico al que admira y cuya enseñanza marcó su forma de entender y ejercer la profesión.

“Para mí es como ganarme un premio Nobel o ganarme un Grammy”

Expresó el especialista costarricense al dimensionar lo que representa esta distinción.

Flikier considera que haber sido seleccionado entre profesionales de alto nivel también representa un reconocimiento al trabajo científico y médico que se desarrolla desde Costa Rica.

“Es algo que pone realmente al país en alto”

Aseguró.

A sus 60 años, el médico no considera la medalla como el cierre de su carrera. Por el contrario, afirma que todavía tiene proyectos por desarrollar, investigaciones que continuar y conocimientos que compartir con nuevas generaciones de especialistas.

Su vínculo con Colombia comenzó en 1991, cuando llegó a Bogotá para iniciar su formación en oftalmología. En ese momento estaba casado y tenía una hija recién nacida. Mientras el país atravesaba una época marcada por los atentados vinculados con Pablo Escobar, el joven médico costarricense comenzaba una experiencia profesional que terminaría definiendo su futuro.

Flikier ya había completado tres años de cirugía general en Costa Rica, pero en la Clínica Barraquer encontró un modelo de formación basado en el trabajo constante, el estudio y el análisis de cada procedimiento. Recuerda jornadas intensas, numerosos pacientes y cirugías realizadas varias veces por semana.

En una época anterior a la facilidad de acceso a información que existe actualmente, las revistas especializadas formaban parte fundamental del aprendizaje y las cirugías eran grabadas para revisarlas posteriormente. Los médicos analizaban los resultados, estudiaban las dificultades y buscaban aprender de los errores para mejorar los procedimientos.

Para Flikier, aquel sistema representaba un aprendizaje permanente. También recuerda haber encontrado una institución donde, más allá de la exigencia profesional, fue recibido como parte de una familia.

José Ignacio Barraquer, cuyo nombre lleva ahora la medalla que recibió el costarricense, fue mucho más que un profesor en su carrera. Flikier lo considera uno de los grandes referentes de la oftalmología y de su vida profesional.

Barraquer realizó aportes fundamentales para el desarrollo de la especialidad. Entre sus investigaciones trabajó en determinar cuánto debía modificarse la curvatura de la córnea para corregir problemas como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo.

También desarrolló la técnica conocida como queratomileusis por congelación, un procedimiento que consistía en extraer una porción de la córnea, congelarla, modificar su forma y colocarla nuevamente. Según explica Flikier, los principios de ese trabajo se encuentran entre los antecedentes de procedimientos que actualmente pueden realizarse mediante cirugía láser.

Además, Barraquer diseñó numerosos instrumentos y equipos quirúrgicos que puso a disposición de la comunidad médica. Por sus aportes, Flikier lo describe como el padre de la cirugía refractiva.

Sin embargo, una de las principales enseñanzas que heredó de su maestro no está relacionada directamente con una técnica o un instrumento, sino con la ética médica. En la escuela de Barraquer existía una idea fundamental: si un paciente no necesitaba una operación, no debía ser operado.

Esa visión, asegura, continúa guiando su trabajo en Costa Rica. Flikier destaca la importancia de explicar a los pacientes los beneficios y las limitaciones de cada procedimiento, para que comprendan las expectativas reales antes de tomar una decisión.

Con el paso de los años, su interés por mejorar los resultados de las cirugías lo llevó a profundizar también en la investigación. Su afinidad por la física y la matemática terminó orientándolo hacia áreas como la óptica, la biometría y el cálculo de lentes intraoculares.

Estos lentes son utilizados en procedimientos como las cirugías de catarata, pero determinar cuál es el adecuado requiere analizar diferentes variables de cada paciente.

Durante la década de 1990, Flikier identificó una dificultad en algunos pacientes que habían sido sometidos previamente a cirugía refractiva con láser y posteriormente necesitaban una operación de catarata. En ciertos casos, el cálculo del lente intraocular no producía la corrección esperada y los pacientes podían continuar necesitando anteojos.

Un resultado particular despertó su interés por encontrar respuestas. Después de analizar un caso en el que el resultado visual no coincidió con las expectativas, comenzó a estudiar con mayor profundidad las fórmulas ópticas utilizadas para calcular estos lentes.

Con el tiempo, desarrolló sus propias fórmulas y protocolos con el objetivo de mejorar la precisión y reducir las posibilidades de error.

Ese trabajo evolucionó hasta convertirse en un programa funcional. Hace aproximadamente 15 años, Flikier decidió poner sus herramientas a disposición de otros profesionales sin cobrar por su uso, con el propósito de que pudieran ser utilizadas para mejorar los resultados de pacientes en distintas partes del mundo.

De ese proceso nació Panacea, una aplicación que reúne herramientas para realizar cálculos relacionados con lentes intraoculares, lentes de contacto y otras necesidades de la práctica oftalmológica y optométrica.

Algunas de estas herramientas incluso fueron incorporadas en equipos oftalmológicos, permitiendo realizar cálculos directamente a partir de las mediciones de los pacientes.

El especialista explica que determinar un lente intraocular no consiste únicamente en elegir una graduación. Para realizar el cálculo se deben considerar variables como el tamaño del ojo, la curvatura de la córnea y la posición que tendrá el lente, entre otros factores.

Cada paciente presenta características diferentes y mejorar la precisión de estos cálculos puede representar mejores resultados visuales después de una cirugía.

Ahora, el médico costarricense trabaja en un nuevo proyecto junto con una universidad de España y un especialista en inteligencia artificial. El objetivo es desarrollar Panacea AI, una herramienta que incorpore inteligencia artificial y una mayor cantidad de variables para continuar mejorando la precisión de los resultados.

La investigación, la tecnología y la enseñanza siguen siendo parte de sus objetivos. Por eso, Flikier considera que el reconocimiento internacional no representa un punto final, sino un impulso para continuar.

La Medalla Dr. José Ignacio Barraquer Moner reconoce una trayectoria que comenzó hace más de tres décadas y que continúa desarrollándose desde Costa Rica, con investigaciones y herramientas que buscan trascender las fronteras y, principalmente, mejorar la atención de los pacientes.